Sin entrar en los detalles de la elaboración y proceso de la planeación estratégica, y partiendo de que se iniciará el año con un plan bien definido, el reto al que se enfrenta el empresario es la implementación de ese plan.
Independientemente del plan y la metodología que se haya utilizado, un Plan requiere tener definidos los detalles y los puntos clave de su implementación. Estos detalles son los que permiten medir el avance y seguir una trayectoria que haga que las cosas sucedan de acuerdo al plan. Es decir, un plan realmente trata de cómo lograr los resultados y mejorar la empresa.
Podemos hacer una evaluación inicial si consideramos ¿quiénes son nuestros clientes?
- ¿Alguien quiere lo que tengo que ofrecer?.
- ¿Están dispuestos a pagar por ello?.
Esto implica definir bien en qué negocio estoy; enfocarme a la satisfacción del cliente, identificar la filosofía y cultura laboral que requiere mi organización y entender las calves para el éxito.
De igual forma, el Plan Estratégico debe atender las siguientes preguntas:
- ¿Cuánto pagarán los clientes?.
- ¿Cuántos clientes potenciales hay?.
- ¿Cuántos harán negocio con nosotros?.
- ¿Cuánto cuesta producir y entregar lo que cada cliente quiere?.
Esto también permite un análisis de Punto de Equilibrio.
- Precio unitario promedio (utilidad promedio).
- Costo unitario promedio.
- Costos fijos.
Y finalmente, con toda esta información, y el detalle o ruta crítica de implementación, el Plan nos permite definir la Participación de mercado; Objetivo de ventas; Objetivo de utilidad; Tasa de crecimiento; Etc.





